Difícil imaginar un edificio tan grande para un pueblo de estas dimensiones. Fue construido en el año 1909, pero como escuelas, así se puede leer sobre sus puertas. Espectacular de frente, pero más al rodearlo y leer los escudos con sus máximas para educar a los niños y las niñas en las buenas maneras: consejos sobre higiene, respeto a los mayores, aseo, generosidad… como por ejemplo: el que de amigos carece, prueba que no los merece o quién maltrata a un animal, no muestra bien natural.

Esta construcción de ladrillo alberga más sorpresas en su interior. Pues al acceder por su escalera imperial llegaremos al Salón de Plenos, decorado majestuosamente con catorce pinturas de gran formato: retratos de cuerpo entero de los reyes y sus consortes desde Juana I hasta Felipe V. Pero lo más interesante es la historia de cómo llegaron aquí estos cuadros: fruto del trato del párroco de la iglesia de san Martín con el Ayuntamiento: si el día de san Martín toda la corporación local asistía a la misa del patrón, cada año el cura donaría un cuadro al Ayuntamiento; si algún año faltaban, donarían a la iglesia una libra de cera o, si faltaban todos, devolverían todos los cuadros a la san Martín. Parece que el trato gustó a ambos…

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