El Ayuntamiento de Palencia, ubicado en la Plaza Mayor, es un edificio sencillo de estilo Neoclásico del s XIX. Su primera piedra se coloca el 6 de enero de 1858, pero por problemas económicos no se terminará hasta veinte años después el 1 de septiembre de 1878.

La fachada no tiene mucha decoración, quizás lo que más destaca de esta son sus tres puertas iguales forjadas en hierro. En ellas decorándolas nos encontramos el escudo de la ciudad, el cual consta de dos cruces y dos castillos.

Los Castillos fueron cedidos por Sancho Mayor rey de Navarra, que fue el encargado de restaurar y repoblar la ciudad tras la destrucción de la misma por los árabes y pasar casi tres siglos de letargo. Este rey fue además el encargado de restaurar la Sede Episcopal que luego se convertiría en una de las más importantes de España. El fondo rojo, es símbolo de coraje y valentía.

Las Cruces fueron concedidas por Alfonso VIII. Este es uno de los reyes a los que más debe el pasado de la ciudad. Los palentinos respondieron fielmente al monarca cuando se enviaron a los mejores guerreros a la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. El fondo azul es símbolo de nobleza.

Si miramos hacia arriba, veremos que la fachada se remata con un frontón donde se encuentra un reloj y todo esto coronado por el escudo de la ciudad.

Una vez que entramos en el edificio nos encontramos una escalera de tipo imperial y de fondo dos obras de arte de dos grandes artistas palentinos. La primera un boceto en bronce de nuestro escultor más internacional Victorio Macho, que representa al conquistador Sebastián de Belalcazar, encargo del gobierno colombiano para homenajearle en la ciudad de Popayán.

Justo encima de esta escultura, nos encontramos también con un maravillo e inmenso cuadro de nuestro genial pintor Germán Calvo que ocupa toda la pared titulado “La Raza” y en el que se recoge a grandes rasgos la historia de Palencia. Desde una pareja de palentinos ataviados con el traje de faena con un paisaje de cultivos típicos de aquí y un rebaño de ovejas que hace alusión a la agricultura y la ganadería, con algunos de los monumentos más característicos de la ciudad de fondo, pasando por el clero y la importancia que este tuvo en Palencia como Sede Episcopal junto a un pasaje importantísimo de la historia de Palencia que tiene como principal protagonista a la mujer palentina, terminando por la imagen de nuestro patrón San Antolín cubierto por uno de los productos más típicos de Palencia como son las mantas y la figura de cuatro mujeres que representan las artes, una con la imagen de la Basílica de San Juan de Baños (arquitectura), otra con la imagen de la patrona La Virgen de la Calle (escultura) y otras dos que representan la pintura y las letras.

El resto del edificio se compone de oficinas de la administración local, entre las que se incluye el despacho del alcalde.

 

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