Está situada en la cabecera, exactamente en el comienzo de la girola desde el lado de la epístola. Es una capilla el siglo XIV que en entre 1548-1552 sufrió una labor decorativa en yeso policromado, dándole una apariencia suntuosa. El patrono fue Gaspar Fuentes, arcediano de Campos, que añadió la advocación de los Reyes Magos por ser uno de ellos portador su nombre. El trabajo ornamental corrió a cargo de los hermanos Juan y Jerónimo Corral de Villalpando, expertos decoradores en yeso que desplegaron un repertorio de adornos (angelotes, trapos colgantes, cueros recortados, grutescos, frutas, termes…) por todos los paramentos y bóveda, dando como resultado una sensación de “horror vaccui” (horror al vacío).

Es, en definitiva, una de las obras más atractivas de la catedral y un ejemplo de calidad del Renacimiento palentino.

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