En lo más alto del pueblo se encuentra la iglesia de Santa María la Real de Valberzoso. Mucho antes que ella, la primitiva iglesia de este municipio, fue el monasterio de Santa Eufemia.

Este modesto templo, de una sola nave y con una espadaña a sus pies, no hace justicia a su espectacular interior, el cual está repleto de frescos del siglo XV.

En su exterior nos espera el ábside dividido en tres paños, los cuales lucen ventanas de arcos de medio punto soportadas por columnas decoradas con capiteles. Los canecillos, de formas geométricas, rodean el ábside al completo.

Al otro extremo de la iglesia se encuentra la espadaña con dos troneras para las campanas. Por cierto, si quieres, puedes subir hasta arriba del todo y disfrutar de las vistas. Eso si, no toques las campanas y cuida el monumento.

Bien, una vez abajo, tras la puerta de madera decorada con herrajes medievales, nos espera un asombroso templo con bóveda de horno, de cañón apuntado en el prebisterio y parte de la nave, y estructura de madera en el resto.

Y sin duda alguna, lo más peculiar, los numerosos frescos que decoran las paredes de su interior. En ellos se representan escenas de la vida de Jesús y de la Virgen, obras del maestro de San Felices.

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