En la capital, podremos encontrarnos con dos procesiones. La primera de ellas recibe el nombre de Procesión Del Santo Vía Crucis y como su propio nombre indica, se basa en la práctica de este camino de oración en el que se medita y reflexiona sobre los distintos momentos de la Pasión de Jesucristo.

En Palencia, desde antiguo se vino realizando una procesión penitencial que incluía el rezo del Vía Crucis en la tarde del Miércoles Santo. Aunque en un principio era la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno su titular, tras la aparición de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia se la cede a ésta la organización del Vía Crucis, que lleva a cabo por vez primera en el año 1947.

Desde entonces, el rezo ha tenido lugar en varios sitios de la capital palentina. Durante los primeros años se realizó una pequeña procesión que culminaba en la Plaza Mayor, donde tenía lugar el rezo de las estaciones y de las meditaciones llevadas a cabo por el Obispo de la ciudad. En 1968, coincidiendo con unas obras de remodelación de la Plaza Mayor, el Vía Crucis pasó a realizarse en la Santa Iglesia Catedral, donde se siguió celebrando durante varios años por considerarse un lugar más propicio para el recogimiento de los fieles. Más recientemente, se ha vuelto otra vez al lugar de origen, la Plaza Mayor.

La Procesión del Santo Vía Crucis tiene lugar en la tarde del Miércoles Santo. Su primer momento se produce en la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, en cuyo interior se reza una breve oración preparatoria que tiene como misión crear el ambiente espiritual adecuado para la participación de todos los cofrades en la procesión. Después de la misma, y a los sones de la banda de su Cofradía, sale el Cristo de la Misericordia a la calle.

Tras un recorrido que incluye todo el entorno catedralicio, llega a la plaza Mayor, donde tiene lugar el Ejercicio del Santo Vía Crucis. En cada estación se hace una pequeña oración y se lee el fragmento evangélico que refleje más fielmente el momento expuesto en la misma. Al término de las distintas estaciones el Obispo de la diócesis realiza una reflexión, y a continuación se reanuda la procesión hasta regresar a la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, a través de un sencillo recorrido. Allí, en el atrio de la Iglesia, tiene lugar una emotiva despedida, tras la que el Cristo vuelve al interior de la iglesia parroquial.

Desde el año 1999, participa en este acto un Vía Crucis penitencial de Calle, realizado en madera por Luis Fernando Martínez. Hermanos de distintas Cofradías portan en sus manos las catorce cruces en cuyo nudo aparece reflejada la estación a la que hace referencia, bajo números romanos.

La conmovedora y patética imagen del Santísimo Cristo De La Misericordia, es una obra fechada en el siglo XVI, de madera policromada y atribuida al imaginero Portillo. La hermandad encargó una carroza procesional al afamado orfebre burgalés Saturnino Calvo Vélez, maese Calvo, que realizó una gran obra entre 1963 y 1966; en ella, entre diversos motivos decorativos, se encuentran las Siete Palabras que Cristo pronunció en la Cruz, además del escudo de Palencia y otros símbolos heráldicos.

Normalmente en este acto el Santísimo Cristo de la Misericordia es acompañado por otros pasos que han ido variando a lo largo de los años por diversas razones.

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El otro desfile procesional tiene lugar al caer la noche y recibe el nombre de Procesión de Luz y Tinieblas, siendo organizada por la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad. La procesión es encabezada por un oficio religioso que se realiza en la Iglesia Penitencial de San Agustín: es el popular Oficio de Tinieblas. Se trata del mismo rezo de la Liturgia de las Horas que se hace todos los días a la mañana, tarde y noche, pero unificado para el Jueves y Viernes Santo. Durante el oficio todas las luces del templo han de estar apagadas y junto al altar es colocado un tenebrario o candelero con quince velas o cirios amarillos que representen a los once apóstoles que permanecieron tras la traición de Judas, las tres marías y a la Virgen María, representada por un cirio más destacado que los otros. Los cirios se van apagando uno tras otro tras el rezo de un salmo para que al final quede encendido sólo el que más destaca al acercarse la muerte del Redentor. Terminado el Miserere el clero y los fieles producen un ruido de carracas y matracas, para simular las convulsiones y trastornos naturales que sobrevinieron a la naturaleza al morir Jesucristo Salvador.

Tras el rezo del Oficio de Tinieblas parte desde su sede canónica La Procesión De Luz Y Tinieblas que tiene su origen en la procesión de Piedad y Reconciliación que en los años 2008 y 2010, visitó el barrio de Allende el Río. Los cofrades se aproximan hasta la parroquia de Nuestra Señora de Allende el Río para hacer una oración en memoria de los hermanos difuntos. Desde el año 2013, se produce el encuentro entre esta procesión y la de la Quinta Angustia. El acto tiene lugar en la plaza de San Francisco, lugar de especial significación para la Cofradía del Santo Sepulcro y la Hermandad de la Virgen de la Piedad, dadas las raíces franciscanas de ambas.

Una vez finalizado el acto, el cortejo procesional se encamina de nuevo, y ya en las primeras horas del Jueves Santo retorna a su sede en la Iglesia Penitencial de San Agustín.

Desde hace unos pocos años, y al igual que la procesión de Las Cinco Llagas del Lunes Santo, este cortejo se introduce en el interior de la catedral para realizar una estación de penitencia, que ha tenido una gran aceptación por parte del público y de los fieles.

La imagen del Santo Cristo Señor De La Vida Y De La Muerte es una talla realizada por los talleres Artemartínez de Horche (Guadalajara), en el año 2003 y representa el momento en el que Cristo, clavado en la Cruz, alza su vista hacia el cielo instantes antes de expirar.

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