El Viernes Santo viene marcado por un gran número de actos y desfiles procesionales. El primero de ellos se produce en la madrugada del Jueves al Viernes Santo organizado por la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, la Procesión De Silencio y Penitencia. Su aprobación fue acordada en un cabildo celebrado el 7 de enero de 1996.

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Se trata de una procesión en la que a pesar de su comienzo en la madrugada del Viernes Santo, cuajó muy pronto en el sentir pasional palentino. El desfile también ha ganado con el tiempo en intensidad gracias a algunos apoyos externos, como el apagado de las luces en el itinerario, incluidas las del alumbrado público, o las velas encendidas que porta el público, y que se diseminan también por ventanas y balcones, acompañando el silencioso paso del Nazareno.

Una vez iniciada la procesión desde la plaza de San Pablo, el público se agolpa en los tres puntos en que se producen las caídas de “Jesús Nazareno el Viejo”, que quieren escenificar con genuflexiones del paso los tres momentos en que Jesucristo cayó, con todo el peso de la cruz, en su camino hacia el Calvario. La procesión sale formada del interior de la capilla. En el interior de la misma, momentos antes de la salida, todos los hermanos hacen un juramento de silencio ante el sacerdote, que se deberá mantener durante toda la procesión. Después de este sencillo acto, se abre la puerta solemnemente tras unos golpes secos en la misma y unos toques de tararú. La marcha se inicia con la salida de la Cruz de Guía. Detrás de ella hace su aparición el paso de Jesús Nazareno, más conocido por los palentinos como El Viejo. Escoltando al paso en los cuatro vértices van situados otros tantos cofrades portando un farol. Detrás se sitúa el hermano que lleva el timbal y que será el encargado de marcar el paso de los hermanos mientras van cargando. Finalmente, se encuentran el sacerdote de la Cofradía acompañado por el resto de los cofrades.

Las genuflexiones o caídas del Nazareno se han representado en varios lugares del recorrido, pero en los últimos años se realizan en el Palacio Episcopal, en la Plaza de San Antolín y en el interior de la S.I. Catedral, frente al Santísimo. Al término de cada caída, se lee una pequeña oración y se reza por la superación de muchos de los males que rodean a nuestra sociedad: la lucha contra el hambre, contra la pobreza o contra cualquier tipo de escarnio.

Una vez finalizada la procesión se vuelve a la capilla de la Cofradía. A las puertas de la misma el paso se detiene y estando a hombros de los cofrades se lee el soneto a Jesús Nazareno, obra de Félix Buisán Cítores.

La única imagen que procesiona es la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, El Viejo, que escenifica a Cristo caminando con la cruz a cuestas en su ascensión al Calvario. Se trata de una imagen de vestir, con cabeza y manos realizadas en madera policromada y ataviada con la túnica de la Cofradía ricamente bordada, que sostiene la cruz sobre su hombro izquierdo. El realismo del rostro es acentuado por una cabellera barroca de pelo natural que potencia el efecto dramático de esta obra, de gran devoción en la Semana Santa palentina, y cuyas andas son llevadas a hombros por los cofrades descalzos desde el siglo XIX. Esta imagen fue realizada por el escultor riosecano Tomás de la Sierra en 1717.

En la mañana del Viernes Santo se ha venido celebrando, ininterrumpidamente desde 1604, la Procesión de los Pasos, la principal de cuantas organiza la Cofradía de Jesús Nazareno.

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A las 11 de la mañana se abre la puerta de la Capilla de Jesús Nazareno para dar paso a las tres imágenes titulares de la Cofradía que a hombros de sus cofrades y a los sones de las primeras marchas, enfilan el camino en un desfile procesional que permite ver a la luz del día el alto valor artístico de unos conjuntos escultóricos que son buena muestra de la tradicional imaginería barroca.

A lo largo de la mañana, los seis pasos recorren las calles más céntricas del Casco Antiguo. En la Plaza Mayor, además, el cortejo se detiene para realizar una sencilla ofrenda floral por los hermanos difuntos.

Al final de este desfile procesional, ya de regreso a la sede de la Cofradía, frente a la fachada de la Capilla de Jesús Nazareno, se desarrolla una emotiva despedida entre los pasos de Jesús Nazareno el Viejo, y la Virgen de la Amargura, la otra imagen titular de la cofradía nazarena.

Desde el año 1956, junto con el nazareno viejo procesiona también el paso de Jesús Nazareno Con El Cirineo, obra del escultor Víctor de los Ríos. Los primeros años el paso fue llevado a hombros, pero por su excesivo peso se le empezó a sacar en carroza. Años más tarde se hicieron unas varas nuevas y desde entonces vuelve a salir a hombros en la mañana del viernes santo.

El siguiente paso es el de Jesús Nazareno Camino del Calvario, más conocido como La Verónica, realizado por José De Rozas en 1693. Este paso está formado por diversas figuras y se cree que se realizó siguiendo el modelo de un Jesús camino del Calvario realizado por Gregorio Fernández y que se encuentra actualmente en el museo Nacional de Escultura.

A continuación, encontramos el paso de El Levantamiento de Cristo en la Cruz, o también llamado La Erección De La Cruz, obra de Lucas Sanz de Torrecilla, datada en el año 1614. Este paso está relacionado con otro del mismo nombre, realizado por Francisco Rincón, que actualmente se conserva en el museo Nacional de Escultura de Valladolid. La obra vallisoletana debió de servir de inspiración a la hora de realizar el encargo. Las siete figuras que poseía el de Valladolid en el paso palentino se redujeron a cinco: un Cristo crucificado y cuatro sayones. Con el paso del tiempo se suprimió uno de los cuatro con el fin de aligerar el peso. Es, no obstante, el paso más antiguo de todos los que conserva esta Cofradía nazarena, razón por la que se le tiene un cariño especial.

El penúltimo paso es el de Longinos. Obra de 1692, llegó a la Cofradía de mano de los artistas vallisoletanos José Rozas y Antonio Vázquez. El grupo escultórico consta de siete imágenes: el Cristo en la Cruz, la Virgen y San Juan, Longinos a caballo con la lanza en actitud agresiva hacia Jesucristo, el Centurión acompañado de un soldado y otro guerrero que con sus manos sujeta la brida del caballo.

Finalmente, el desfile procesional finaliza con el paso de la Virgen De La Amargura. Esta imagen es obra también del escultor Víctor de los Ríos, y creó tanta expectación y gustó tanto que provocó el cambio de nombre de la cofradía, añadiendo al título original de Nuestro Padre Jesús Nazareno el de Nuestra Madre la Virgen de la Amargura.

Durante muchos años esta imagen mariana fue llevada en una carroza, hasta que se decidió sustituir el trono por uno plateado y portado a hombros, principalmente por mujeres de la cofradía.

Pero el Viernes Santo no sólo viene marcado por los desfiles procesionales: las celebraciones de los oficios que tienen lugar durante estos días se entremezclan con el sermón de las Siete Palabras que a las 12:00 tiene lugar en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, organizado por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia.

Merece la pena destacar la función del descendimiento que se realiza en la tarde del Viernes Santo a las puertas de la catedral de Palencia.

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Desde el mediodía del Viernes Santo, sobre un estrado elevado dispuesto en la plaza de la Inmaculada donde se encuentran colocadas tres altas cruces de madera, tienen lugar los turnos de vela ante Cristo crucificado y muerto. La imagen del Cristo, obra de Miguel Ángel Rojo, ocupa la cruz central, y en todo momento está escoltada por dos cofrades del Santo Sepulcro, de aspecto monacal, ataviados para la ocasión con la túnica blanca reglamentaria, con cogulla y escapulario negros con la Cruz del Santo Sepulcro bordada a la altura del pecho. Cada treinta minutos se produce el relevo en los cofrades que escoltan y velan el cuerpo inerte de Cristo. Sobre el escenario un pequeño fuego acompaña a estos monjes ataviados con colores blancos y negros.

A las 19:30 horas, una comitiva de cofrades ataviados de la misma manera con los útiles para realizar el desenclavo y unas andillas para trasladar la imagen, parten de la Catedral para dar el último relevo al turno de vela, tras el que da comienzo la función del Descendimiento. Mientras un hermano pronuncia el Sermón del Desenclavo los otros, siguiendo sus indicaciones, desenclavan los brazos y los pies de Cristo, y descienden su imagen hasta depositarla en unas sencillas andillas. Terminado el sermón, la comitiva traslada al ahora Cristo Yacente, con el único sonido de la campana que los precede, hasta el interior de la Catedral.

Miguel Ángel Rojo realizó la imagen articulada del Cristo Del Desenclavo en el año 2003, destinada a recuperar la Función del Descendimiento que con seguridad había realizado la Cofradía en el siglo XVI.

Con esta imagen da comienzo la Procesión del Santo Entierro que partiendo de la plaza de la Inmaculada, a modo de fúnebre comitiva, finaliza en las inmediaciones de la Capilla del Santo Sepulcro, donde, tras una breve alocución del Sr. Obispo (o en quien delegue en su caso) referente al grave momento litúrgico que conmemora la procesión, se produce la simbólica despedida entre el Santo Sepulcro y la Virgen de los siete cuchillos, imagen propiedad también de la misma cofradía. Durante unos años esta despedida se realizó en la Plaza Mayor de la ciudad entre la imagen de Cristo yacente y la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.

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En la procesión del Santo Entierro desfilan cinco pasos de la Cofradía del Santo Sepulcro, acompañados por otros tantos de las Cofradías hermanas:

El primero de los pasos es el Cristo del Desenclavo, obra realizada en el año 2003 por el imaginero salmantino Miguel Ángel Rojo.

La siguiente imagen es el Santísimo Cristo Del Perdón, una talla realizada en el año 2003 por el mismo escultor anteriormente citado. Representa el momento inmediatamente anterior a la Muerte de Jesús; aún no tiene la lanzada pero su rostro elevado al cielo plasma el momento en que el Crucificado solicita al Padre el perdón de los hombres. Tiene la particularidad de tener agujereadas las muñecas en lugar de las manos.

El Calvario Del Señor es también una obra de Miguel Ángel Rojo, del año 2007. Es un paso con una superficie de aproximadamente veinte metros cuadrados, lo que nos muestra su gran tamaño y la dificultad que conlleva muchas veces el movimiento de este paso. Jesús aparece en el centro con los clavos en las muñecas y guarda un gran parecido con los cristos del Desenclavo y del Descendimiento. A su derecha Dimas, el buen ladrón aparece relativamente sosegado mientras que Gestas, a su izquierda tiene un rostro agresivo y un cuerpo retorcido. El paso va situado sobre una carroza de madera rectangular con los emblemas del sexto centenario celebrado por la cofradía hace escasos años y los evangelistas tallados en ella.

El Descendimiento De Jesús es un grupo escultórico de gran tamaño compuesto por cinco figuras: Jesús que aparece sin los clavos, pero amarrado aún a la cruz con el sudario. Junto a él aparecen dos hombres detrás de la cruz, José de Arimatea y Nicodemo, que subidos en sendas escaleras, agarran el sudario y bajan a Jesús. En la parte baja se encuentran María con un rostro sufriente y con los brazos extendidos como queriendo abrazar a su hijo y un poco más cerca de Jesús aparece San Juan sujetándole con una mano la pierna y con la otra esperando la bajada de su brazo para agarrarlo.

Fue tallado en el año 2002 por Miguel Ángel Rojo.

El Santo Sepulcro es la talla titular de la cofradía y es sin lugar a dudas, una de las imágenes más conocidas y admiradas de la semana santa palentina. La imagen data de 1927 y fue realizada por Ramón Núñez. La talla representa a un Jesús muy sosegado sobre una tela colocada en el suelo, huyendo del típico patetismo castellano. El paso es llevado en una hornacina neobarroca, a hombros de una docena de hermanos, que se van turnando durante la procesión.

La última imagen que forma parte de este recorrido procesional es La Virgen De Los Dolores o también llamada De Los Siete Cuchillos. Se trata de una escultura que copia el modelo de los talleres de Olot, marcada por un gran realismo. La imagen fue tallada en 1906 por Vicente Espinet.

Además de estos pasos pertenecientes a la cofradía del Santo Sepulcro, la procesión cuenta también con otras imágenes que completan el ciclo procesional como son el paso del Santísimo Cristo de la Misericordia, el de Jesús Crucificado, que en esta ocasión es acompañado por la imagen de Nuestra Madre Dolorosa, La Virgen de la Piedad y Nuestra Señora de la Soledad.

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